Dios te ve (El-Roi)
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Dios te ve (El-Roi)
(Génesis 16)
Hoy quiero contarte sobre Agar. Si nunca habías escuchado de ella, hoy te cuento.
Seguramente sí sabes quién fue Abraham, pues Agar era la sirvienta de Sara y Abraham.
En aquel tiempo, una sirvienta era prácticamente una esclava.
Esto significaba que Sara tenía total autoridad sobre Agar.
Dios le había prometido a Sara y Abraham que tendrían un hijo, pero eso no sucedió rápidamente. Entonces, Sara se desesperó y, tratando de que la promesa se cumpliera a su manera, le pidió a Abraham que tuviera un hijo con Agar, para que ella (Sara) lo criara.
Sin embargo, esto solo trajo problemas.
Cuento largo corto: Agar huyó hacia el desierto. Allí se encontraba sola, embarazada, desolada y desesperada, quizás preguntándose qué sería de ella.
En ese preciso instante, Agar tuvo un encuentro con el Señor. Se le apareció un ángel y le dio una promesa.
Fue entonces cuando Agar comprendió que Jehová es “El-Roi”: el Dios que me ve.
No importa lo que estemos atravesando ni nuestra situación actual: Dios siempre está. Él nos ve y actúa a nuestro favor.
Agar vio la mano de Dios obrar, reconoció su grandeza y recibió la promesa: su hijo Ismael.
El Señor ve tus lágrimas, tu enfermedad, tu ansiedad, tu incertidumbre.
Él ve tu desierto.
Sabe que a veces ya no tienes fuerzas para continuar y que cada día se hace más difícil.
Pero cuando menos lo esperas, Dios llega, cambia el panorama y transforma tu vida.
En tu desierto —sin importar dónde estés ni cuánto intentes esconderte— Dios te ve y sabe exactamente lo que necesitas.
Existen muchos tipos de desiertos que puedes estar enfrentando ahora, pero nunca dudes de que Dios está contigo, que Dios te ve, y que su poder no tiene límites.
Todo lo que Él ha prometido para tu vida se cumplirá.
Permite que Él te vea y pregúntale:
“Señor, ¿qué necesitas que aprenda de esto que me está pasando?”
Dios ve tus necesidades, tus lágrimas y tus batallas.
Él ve más allá de lo que tus ojos pueden imaginar.
Solo Dios puede convertir tu desierto en un manantial que refresque tu alma.
El plan de Dios para tu vida ya está trazado: solo tienes que confiar y entregarlo todo a Él.
¿Estás dispuesto(a) a confiar en Dios?
✨ ¡Dios es real! ✨